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Estaba preocupado y escéptico ante el evento de tal magnitud que se nos avecinaba. Un mundial no es cosa de juego (aunque por supuesto es para jugar) y más aún en Cuba que lograr que todo salga bien es bien difícil.

A la mayoría de los jugadores no los conocía personalmente, pero si tenía relaciones con muchos de ellos a través de Facebooks, e-mails y el blog de Adelaida de Escribe Scrabble.

Al primero a quien conocí fue a Santi Rosales quien llegó unos días previos al Mundial, ya teníamos una vieja relación por correspondencia, fue él quien de inmediato me reconoció y enseguida profundizamos nuestra amistad.

De Argentina vino Luisito Acevedo y mientras organizábamos el salón se presentó con su gracejo habitual y a partir de ese momento simpatizamos mutuamente. Me invitó a jugar un par de partidas y de hecho jugamos cuatro, división de honores. Me dijo: “juegas igual que los argentinos, bien abierto y pones los scrabbles a cualquier precio”. Era la primera vez que jugaba con alguien de Argentina y por supuesto esas palabras me halagaron mucho.

Al día siguiente continuaron llegando otros jugadores,  yo deseoso de jugar no escatimaba ocasión para enfrentarme a ellos, así pude medirme con los gauchos Ariel Chiapella y Rosita Glagovsky, y con los aztecas Héctor Guzmán y Gabriela Garza.

El 12 de octubre en la tarde se apareció el campeón Airán Pérez y me convidó a jugar, ¡qué gran honor, jugar con el campeón mundial! Y gané. Pero campeón al fin se desquitó con dos partidas. Después enfrenté al tico Mario Villalobos y a Santi Rosales.

La noche siguiente tuve la suerte de jugar diez partidas con féminas   argentinas ellas fueron Claudia Kaiser, Lucía Lipovetsky y Carmen Vallecillo. En esos tres días tuve 26 enfrentamientos. Mis compañeros me decían que me iba a saturar y yo respondía: “Esta es una oportunidad única de jugar con el mayor número posible de jugadores extranjeros, de conocer cómo juegan, cómo es su estilo, y también de aprender mucho y ganar experiencia”.

El lunes en la mañana, mientras se desarrollaba la Duplicada, Lucía, Rosita,  Claudia y yo visitamos la sinagoga Beth Shalom, allí pudieron conocer de cerca la pequeña Comunidad Hebrea de Cuba, su historia, supervivencia y proyectos actuales. Fue un día especial lleno de mucha espiritualidad y que nunca olvidaremos.

Y comenzó el Torneo Extra. Estaba muy tenso, tenía el compromiso de clasificar por Cuba, y en un torneo tan corto no hay tiempo para remontar partidas perdidas. También llevaba el lastre de estar más de un año sin competir en torneos oficiales aunque es cierto que había comenzado a entrenar unos meses antes con Rolando, Roberto, Steven y Arturo. Resultado 5 victorias y 2 derrotas cuarto lugar y clasificado. Para mí fue sensacional. Nos abrazamos los clasificados Riera, Joana, Lucía y yo. Ya estábamos dentro y en el Mundial podría suceder cualquier cosa.

 

Y llegó el mundial: Mi primera partida nada más y nada menos que con Luis Picciochi. Que honor debutar ante un campeón mundial. Perdí.

Tercera partida: Otra campeona mundial Claudia Amaral. Perdí. Cuarta partida: Ricardo Bondino. También perdí. Terminé la jornada con 3-3. Había rogado no jugar contra ningún cubano en el torneo, deseaba enfrentarme solo a los visitantes. Vaya y que suerte para este primer día.

Segundo día: Primera partida: Juan Carlos Ayala. Gané. Tercer juego: Luis Acevedo. Perdí. Con su modestia característica me dijo: “Si hubieras hecho otra jugada la partida se habría complicado, pero tú sabes que puedes ganar y perder con cualquiera de nosotros, de hecho cuando jugamos el otro día quedamos parejos”. Palabras de consuelo y de mucho ánimo. Así es Luisito. Terminé el día 3-3 ganando una trepidante partida al mexicano Jesús Flores.

El tercer día de competencias me fue muy bien, logré ganar cuatro encuentros y cedí ante el campeón nacional de Venezuela Carlos Martínez y ante el campeón mundial Enric Hernández en una partida que se decidió en los finales. Balance global 10-8.

El Rey de la colina: abrí perdiendo con Montse, luego superé en un tremendo duelo a Alicia Acosta y finalicé mi primer mundial con un empate ante el colombiano Julio Mejía. Resultado final: 11.5 – 9. Lugar 30. Y felizmente no enfrenté a ningún cubano.

Postmundial: Y como todavía algunos jugadores se quedaron unos días más, pues topé contra Nemesio Moreno, María de Arcos, de nuevo  Ayala y Enric, Joana, Santi Rosales, los ticos José González y Mario Villalobos. Los venezolanos José L. Rodríguez El Puma, Johnny Urdaneta, Luis E. Oliveros y la francesa María Marta Gismondi. Total 72 partidas contando el extra, el mundial, las previas y las posteriores. Vaya que aproveché el tiempo al máximo.

 

Lo que me dejó el mundial:

Grandes amigos, amigas y amistades. Conocer y compartir con una gran familia, que ya es mi familia. Tener el honor de jugar con excelentes jugadores de todas las latitudes (lamento mucho las ausencias) entre ellos varios campeones mundiales y jugadores de altísimo nivel. Me aportó una experiencia increíble y una nueva visión de lo que es el Scrabble mundial. Conocer de cerca los sistemas de juego de los españoles y argentinos a quienes nunca había enfrentado, a venezolanos y mexicanos los conocía de los Cuba Scrabble.

 

Me impresionaron mucho los dos Jesús mexicanos: Ortega y Flores. La española María de Arcos, Montse y Alicia. De Argentina Graciela González, aunque no jugué con ella. También Carmen Vallecillo. Las chicas españolas y argentinas juegan duro de verdad.

A los amigos y amigas que no menciono en esta crónica que me disculpen por favor, son tantos, buenos y valiosos que necesitaría tres cuartillas más. Pero los llevo sinceramente en mi corazón.

Qué pena que se acabó el mundial. No se imaginan cuánto extraño esos días.

Nuestras dudas y escepticismo fueron superadas. El Mundial de La Habana fue un éxito. Los visitantes pudieron conocer de cerca la realidad cubana con sus virtudes, defectos y carencias, pero fueron acogidos con todo el calor, el respeto y la amabilidad que nos caracteriza y que ellos se merecían. Para todos muchísimas gracias por honrarnos con su presencia,  por estar presente en este Mundial que no solo era de Cuba sino de toda la comunidad scrablística.

Por último: Agradecimientos especiales para la FISE y para México en las personas de Javier Guerrero, Evangelina Mayorga, Javier Latuff, Santiago Rosales y Andrea Pesce por su apoyo incondicional, sin ustedes no hubiera sido posible el evento.

 

Las puertas de Cuba están abiertas y siempre serán bienvenidos.

 

 

 

 

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