Bayamón dio el salto con la creación de un club, pero necesita hacer bulla. Durante muchos años el scrabble se ha jugado en Puerto Rico a niveles hogareños. Aún no ha dejado de ser así, sin embargo, en la primavera del año pasado (2013), un grupo reducido de jugadores amantes del scrabble, entre ellos Edna Tatis Rodríguez, Tere Montés, Francisco Cruz, entre otros, unieron causa común y decidieron fundar un club de scrabble en la ciudad de Bayamón.

En la República Dominicana existió Scrabble Dominicana, una organización escrablera que surgió a finales del 2007 y colapsó a mediados del 2009, debido al abandono de casi todos sus miembros.
En Puerto Rico hubo un intento, hace como cuatro años, de conformar una delegación para viajar a un mundial de scrabble. El esfuerzo no concitó apoyo y fracasó. Ahora, ya que existe el Club de Scrabble de Bayamón, la isla del encanto tiene la oportunidad dorada de despegar como una nación escrablera.
¿Y qué necesita el scrabble en Puerto Rico para repuntar?
Lo primero es ampliar la promoción. Un foro en la red social de Facebook no es suficiente para darse a conocer si quieren llegar a un público más amplio. Es necesario llevar a cabo una campaña más agresiva. Crear un blog del club y establecer una comunicación, aunque esporádica con los medios impresos, para empezar, ayudaría a cambiarle el rostro a esta organización. Como resultado, más gente en Borinquen tendría conocimiento sobre el scrabble, lo que traería consigo que muchos puertorriqueños, locos con este juego, se animen a ser parte del club de Bayamón o a organizarse para fundar otros en diferentes puntos de la isla.
Sería una gran conquista para el scrabble puertorriqueño y de todos los países de habla española que periódicos como El Vocero, El Nuevo Día y Primera Hora se hagan eco, de vez en cuando, de todo el acontecer del juego de palabras cruzadas en el país.
Otra opción sería, buscar como canal, algunas páginas webs donde la actividad del club pueda ser difundida. Una vez conseguida esa victoria en los medios impresos o digitales, se procedería a otro nivel: la radio y la televisión.
Todo esto lo propondría en la República Dominicana en caso de haber un club de scrabble por estos lares. Tengo la iniciativa, no así el consenso. Ni uno de los dominicanos que juegan scrabble, y que dicen les gusta este pasatiempo, se animan cuando les insto a que nos unamos. Menor interés muestran los ciberjugadores dominicanos de www.redeletras.com.
Sugeriría además, al Club de Scrabble de Bayamón, publicar datos estadísticos sobre cada una de sus jornadas de juego. El público lector quiere ver acción: tabla de posiciones, numeritos, quien está arriba, quién abajo, quién promedia más puntos por partida, más bonus, etc. Se puede trabajar conjuntamente con la Biblioteca de Bayamón para una campaña de Relaciones Públicas en la que ambos, biblioteca y club, salgan fortalecidos.
Demostrado está que el scrabble es minoría en casi todos los países que lo practican, pero una minoría numerosa y representativa. Y eso es lo que necesita el scrabble en Puerto Rico: representatividad. No importa si los del dominó y ajedrez son más, siempre y cuando, el scrabble sume muchos adeptos, tendremos la meta alcanzada.
ivan-e1316357775643-80x80Iván Ottenwalder
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