¿La hay?  Interesante pregunta.

Según algunos estudiosos y analistas del scrabble es posible no hallar respuesta que contente a todos. Algunos consiguen pasar largos periodos ajenos a los tableros mientras otros no son capaces de pasar un solo día entrando siquiera a responder unas partiditas en el ordenador.

Y no es cuestión de ser competitivos o no serlo, cada uno fija el punto hasta donde quiere llegar, y como es propio, algunos no llegan y otros se pasan.

Antes de jugar a scrabble yo sabia que había vida, que existían miles de maneras de matar el tiempo, de acumularlo, de disfrutarlo…Pero ahora creanme que lo dudo, no me imagino mucho tiempo sin el tintineo de las fichas, sin los encuentros con gentes de otras latitudes, sin los nervios de la primera partida de un torneo, sin las largas charlas analizando la competición. Es impensable. Y lo bueno es que los aguafiestas enseguida te dicen que en la vida hay mas cosas, que eres un friki (bonito apelativo que un día habrá que explicar), que si la familia, que si cultivar las amistades cercanas, el sexo, unas cervezas en cualquier terraza, que si miles de opciones para acabar diciéndote que pierdes el tiempo en un juego que te atonta.

Yo no se si me atonta. Es posible que si, pero recuerdo que todas esas maravillosas cosas que nos perdemos jugando a scrabble como posesos también se pueden hacer. Es simplemente como masticar chicle y hablar al mismo tiempo, algo que pese a que algunos no pueden otros si que pueden.

¿Qué eres un friki? Pues si, y no lo son esos que se levantan al amanecer para salir de ruta con bicicleta, o esos que corren a media tarde en solitario?. Si lo son. Como mi amigo David que se ríe de lo que el llama “maquiavélico” juego, y luego me entero que ha marchado a Bilbao, 600 kilómetros para comprar unos cartuchos de caza que solo se encuentran allí. Y todo para el domingo al amanecer salir a cazar recorriendo medio bosque. ¿La familia? Pregúntale a tu hija a ver cuando vamos al cine despues de descargarse por internet tropecientas canciones y no parar de escucharlas una tarde entera. ¿Cultivar amistades? Y que hacemos sino cultivarlas mientras jugamos. ¿Sexo? Siempre hay tiempo antes o despues de una partida, incluso mientras respondes en redeletras entre jugada y jugada. Y las cervecitas pues las que quieras y encima te las tomas en Madrid, en Sevilla, en Palma, en Girona. ¿Qué más se puede pedir?

Por mas que se empeñen no lo van a conseguir, se que no hay vida mas allá del scrabble, vida entretenida se entiende. Yo prefiero quedarme con las locuras que nos envuelve este dichoso juego: La llamada de atención de un grandísimo jugador dominicano por facebook buscando una novia a poder ser que le gustara jugar a scrabble. La exclamación de una jugadora catalana tras cruzar media España un año nuevo para encerrarnos a competir a cinco bajo cero “¿estamos locos o que?”. La desesperación de Joana Rubio tras perder seis partidas seguidas en Canyamars “¿para esto me he levantado a las siete? Menos mal que la paella estaba buena”. Las palabras de un campeonisimo argentino a las dos de la mañana en Venezuela después de haber jugado seis partidas oficiales y cuatro de entretenimiento ¿jugamos una? Es que me aburro”

Definitivamente el que quiera hallar vida en otros mundos que la busque. Como decía la canción de Ketama:

“No estamos locos, sabemos lo que queremos”.

acevedo 33

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