“Brinca la tablita, yo ya la brinqué, bríncala de nuevo, yo ya me cansé. Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis, seis y dos son ocho; y ocho, dieciséis”, decía una popular canción infantil que intentaba facilitarnos el aprendizaje de las matemáticas, ¿la recuerdan?

No, no cambiaremos hoy el tema de Español a Matemática (la ciencia deductiva que estudia las propiedades de los entes abstractos, como números, figuras geométricas o símbolos, y sus relaciones), sólo consultaremos el Diccionario de la Real Academia Española (www.rae.es) para hablar de los numerales.

Si nos referimos a los numerales por tipo de palabra tenemos los sustantivos o nombres numerales, como quinteto, decena y millar; los adjetivos numerales, como un, doble, tres y mil; y las siete letras numerales del sistema romano (C, D, I, L, M, V y X).

Por tipo de número están los cardinales, que son los números enteros en abstracto, como uno, dos, tres, quince, cien, seiscientos y mil. Y aprovechemos para decir que la RAE recomienda usar millardo (mil millones) y no billón, que fue tomado del inglés. Billón es un millón de millones (un uno más doce ceros), por lo que es inaceptable su empleo en español con el sentido de “mil millones”, que es el que tiene la palabra “billion” en el inglés americano.

Continuemos con el tema diciendo que también existen los números ordinales, que expresan ideas de sucesión y nos traen cierta dificultad conforme avanza ese orden: primo o primero, segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo o septeno, octavo, noveno o nono, décimo, undécimo, duodécimo, decimotercero, decimocuarto, decimoquinto o quinceno, decimosexto, decimoséptimo, decimoctavo, decimonoveno, vigésimo… trigésimo, cuadragésimo, quincuagésimo, sexagésimo, septuagésimo, octogésimo, nonagésimo, centésimo… ducentésimo, tricentésimo, cuadringentésimo, quingentésimo, sexcentésimo, septingentésimo, octingentésimo, noningentésimo, milésimo… diezmilésimo, cienmilésimo y millonésimo.

Los numerales fraccionarios – quebrados o partitivos- que son los que dividen la unidad: mitad o medio, tercio, cuarto, quinto… y a partir del once se conforman agregando las terminaciones “avo” o “eno” al número: onceavo, doceavo, treintaidoseno, cuarenteno; excepto en centésimo, milésimo, millonésimo…

Y finalmente los números romanos, que son fáciles de distinguir y algunas veces difíciles de combinar o interpretar: la letra I equivale a uno; V, a cinco; X, a diez; L, a cincuenta; C, a cien; D, a quinientos; y M, a mil. Aunque hoy predomina la numeración arábiga, la romana se usa todavía en monumentos conmemorativos, para numerar publicaciones y congresos o eventos formales, para indicar los siglos y para distinguir a papas, emperadores y reyes de igual nombre.

También están los numerales multiplicativos como doble (duplo o dupla), triple, cuádruple, quíntuple, séxtuplo, séptuplo, óctuplo, nónuplo, décuplo, undécuplo, etc.

El tiempo se expresa en segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, lustros, décadas o decenios, siglos o centurias y milenios. Para referirse a la edad de una persona, son válidas oficialmente las palabras veinteañero, treintañero, cuarentón o cuadragenario, cincuentón o quincuagenario, sesentón o sexagenario, setentón o septuagenario, ochentón u octogenario, noventón o nonagenario y centenario.

Los números, tan abstractos como son, adoptan en el lenguaje otras formas y significados: así, hablamos de duetos y tríos musicales, de dúos dinámicos, de duplas ganadoras, de tríadas (conjunto de tres cosas o seres estrechamente vinculados), de triunviratos (junta de tres personas para cualquier empresa o asunto) y de centenares de historias, miles de bendiciones y millones de ejemplos que quedan pendientes por comentar.

 

Con permiso de la autora.

Norma Garza es una comunicóloga que promueve la riqueza de nuestro idioma a través del Scrabble e invita a formar parte del Club de Scrabble en Español.

 

 

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