José Fernández es  del Club Atriles y aacaba de proclamarse campeón europeo. Blaista consumado, siempre busca la palabra imposible. Afirma que más que jugarlo, lo que más le gusta es hablar de scrabble, analizar partidas y seguir la competición y sus protagonistas… Si ya existe un “rey” scrabblero no es de extrañar que se le haya coronado como “principe”.  

¿Cuándo empezaste a jugar y cómo?

Jugaba a “Cifras y letras” por internet. En una ocasión me ofrecieron jugar a scrabble también por la red, juego que conocía de forma episódica, aunque las veces que lo había jugado me había atraído. Luego descubrí un canal en el que se jugaba a mucha velocidad y me gustó. No se jugaba  con diccionario FISE, cosa que me daba igual porque no sabía ni lo que era la FISE. De ahí pasé a jugar a un “pasapalabra” que hay por Internet. Tanto el “pasapalabra” como “cifras y letras” son juegos compatibles con el scrabble, y me han ayudado mucho. Lo cierto es que ya jugaba  poco a scrabble y más al “pasapalabra” cuando me presenté en el Club Atriles de Madrid. Siempre había tenido curiosidad por saber qué era eso de los torneos y de los clubes. Aquella primera vez recibí un baño de juego por parte de Reinaldo y Vicenta, pero me hicieron sentir muy a gusto, tanto ellos como Yolanda y Félix. Así que decidí que en cuanto hubiera un torneo en Madrid me apuntaría. Y así entré en el circuito español de torneos, en febrero de 2009.

¿Cómo te definirías jugando? 

Me gustaría saber qué piensa la gente que juega conmigo.  Dado que uso la estrategia emocional -hago lo que me dicta mi corazón- supongo que seré algo imprevisible. Soy un jugador hipoestratégico, pero tampoco envidio a los jugadores hiperestratégicos como Patxi que juegan las partidas con dodotis.

Virtudes y defectos  ….  

Seguramente destaco por el vocabulario, pero eso tiene que ver con lo que yo considero que es mi mayor virtud : mi forma de entrenar. Combinar juegos diferentes, “cifras y letras“ y el “pasapalabra”, sin saturarme de scrabble. En mesa no juego casi nunca salvo en los torneos, dado que en mi ciudad no hay club. Y jugar por internet a scrabble no me motiva  mucho. Me gusta jugar con gente poco avezada, a 30 segundos, sólo para poner palabros, y siempre lo hago sin diccionario (si no, no disfruto). Otra virtud es que la diosa Fortuna no me es esquiva, eso tengo que reconocerlo.

En cuanto a los defectos, en ocasiones presto más atención a lo que yo puedo hacer que a lo que me pueden hacer. Soy bastante despistado. En el último torneo, ya es conocido que un “deespñada” así tal cual, estuvo casi  toda la partida en el tablero sin que nadie lo advirtiera.

Después de un debut fulgurante y sumando varios podios en Torneos oficiales, alcanzas el título europeo… Espectacular.  ¿Cuál es el secreto de tal progresión ?

Creo que he evolucionado poco en el aspecto estratégico. En vocabulario y anagramación sí, que es lo que me gusta. Sinceramente no se cómo puedo estar tan arriba en el ranking ELO. Me parece un pecado que yo esté por encima de Blai. Si mis partidas se retransmitieran, los grandes del scrabble se llevarían las manos a la cabeza horrorizados por las cosas que hago. Aunque yo también me horrorizo cuando veo algunas cosas que hacen, y no me refiero a comerse un scrabble, que eso pasa en las mejores familias. Quizá mi secreto es que juego para mí.

En cierta ocasión te definiste Blaísta, y es muy acertado puesto que existe un cierto patrón similar de juego al campeón lloretense. ¿Qué te convence de ese particular juego?

El gusto por la palabra. Me gustan las palabras, intento saberme la definición aunque es algo quimérico. De pequeño quería saberme todo el diccionario. La última vez que jugué con Montse me ganó holgadamente, pero conseguí ponerle “estactes” y le dije: “Bueno, ya me he quedado a gusto”. Ella sonrió. Y realmente me quedé a gusto. Una jugada que me satisfaga puede darme más placer que una partida. Y por cierto, le dije la definición.

Después de jugar en diversos lugares de España y jugadores de distintas regiones y clubes, ¿has apreciado características o hábitos de juego particulares entre unos y otros? ¿A cuál te acomodas mejor?

Es que uno de mis objetivos cuando juego es que se juegue “mi” partida. Es cierto que hay clubs con ciertas señas de identidad, pero yo no he notado que impusieran su juego. Pero claro, eso tiene que ver con las fichas que uno tome, sobre todo al comienzo… No temo el juego cerrado, me puede motivar incluso. Aunque supongo que en tablero abierto puedo rendir más. Además, ten en cuenta que cuando juego por internet lo hago a 30 segundos. Así que cuando juego en mesa y tengo tanto tiempo para pensar, me siento liberado. Y casi me importa poco como me planteen la partida.

 Si el scrabble tiene parte de estrategia, suerte, vocabulario y psicología ¿en cual de estas opciones confías más en las competiciones?

Yo confío en el vocabulario, pero no por una cuestión de porcentaje, sino por una cuestión de disfrute. Supongo que eso esparte del blaísmo. A la psicología le doy cada vez más importancia. La preparación antes y durante la competición es fundamental. No hay que abusar del cerebro, hay que dejarlo reposar. Creo que algunos jugadores llegan sobreentrenados a la competición. No creo que “cuanto más entrene mejor jugaré”. Me da la sensación de que, por ejemplo, cuando un Mundial se juega en un país, los nacionales se lo toman tan a pecho que sobreentrenan. Es curioso que en Argentina no llegase un argentino a la final, ni en Venezuela  ningún venezolano.

Después de seguir la temporada internacional, hoy por hoy si quisiéramos construir al jugador perfecto, por técnica, estrategia, vocabulario, psicología y hasta fortuna, ¿con quienes rellenaríamos ese puzzle?

Yo pondría a Blai como el jugador perfecto con mi suerte, claro. Añadiría a Alvar, Juan Carlos Ayala, y Enric en la estrategia. Patxi en el uso del comodín y en la fortaleza mental. Amaral en la resolución de finales. Manchado y Antonio en un intangible, que no sé exactamente cómo definir: dirección de juego. Arantxa en la nobleza que tiene jugando. Y el que mejor se sabe preparar antes y durante una competición es Enric.

 El scrabble es más que un juego. ¿Cuál es la razón que acabó por decantarte por su práctica?

 Me divierte el juego en sí. Pero es que además disfruto hablando de scrabble, y viendo scrabble. Hay gente que le extraña que vaya a torneos simplemente a hacer de corremesas. Siempre digo de forma un tanto exagerada que a mí lo que me gusta es hablar de scrabble, lo de jugar es secundario. Pero hay algo de verdad en eso. Lógicamente esto pasa porque el ambiente es agradable, y no impera la competitividad canina.

  José Fernández, la joya de la corona del nuevo scrabble español.

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