Se ha demostrado muchas veces que hay situaciones en que la voz de la mayoría no necesariamente implica razón absoluta. En el scrabble también sucede lo mismo.
 Lo menos que desea un jugador, cuando ya no quedan fichas en la bolsa, es que se le quede la letra Q muerta en su atril.
 Ella ha sido la gran condenada, despotricada y malquerida. Quizás haya razón para ese tipo de juicio, pues en varias ocasiones quedarnos con la Q en el atril, sin posibilidad mínima de colocarla en el tablero, nos acarrea una derrota. ¡Pero cuidado, que no siempre es así!
 Puedo dar testimonio que he sabido vencer a mi rival cuando tengo la Q muerta. ¿Cómo es eso? ¿Se puede? Si, claro que se puede. Todo dependerá de varias circunstancias, las cuales cito a continuación:
– Si se me cuelga la Q, pero estoy arriba en la pizarra con una buena ventaja, lo primero que debo hacer es contar, para determinar cuales letras le quedan a mi adversario y cual o cuales de ellas le puedo matar, de modo, obviamente, que no tenga posibilidad gramatical para ponerla(s) en el tablero. En ese caso el descuento al final va para los dos: a mi se me bajarán los 5 puntos de la Q y a mi oponente los puntos de su letra muerta. De ser así puedo conservar la victoria.
– Si la diferencia contra mi opositor es amplísima, algo así como más de 150 puntos de ventaja, sencillamente no debo preocuparme mucho, simplemente colocar las letras que pueda en espacios donde, naturalmente, pueda conseguir buen puntaje. Se trata de lograr buena anotación con palabras cortas. La Q matada no me afectaría en lo más mínimo.
– Puede producirse un escenario en que al final tenga dos opciones: o sacrificar una letra de gran valor numérico (ej. Z, J, X, LL, RR, Ñ) o la Q, tomando en cuenta que pueda colocar esta última por contar con una U que me sirva de puente en el tablero. En ese caso debemos pensar con buen tino lo que más convenga. Si estamos arriba en el marcador pero sabemos que una de las dos se nos morirá en el atril, lo correcto podría ser ejecutar una jugada de mucha anotación con la ficha de alto valor y que se nos quede la Q. Probablemente sea mejor obtener 35 o 40 puntos en una formación usando la ficha que dijimos y no 10 o 15 empleado la Q.
– Un caso muy simple es que tengamos la Q conjuntamente con una U y la E. En esta situación todo está claro … a colocar esas tres.
– También se nos puede presentar situaciones en que podemos ganar por la incapacidad de nuestro oponente de matarnos la Q. Pero no debemos fiarnos siempre de ello.
– Y por último, a pesar de tener la Q liquidada, nos puedan quedar letras maravillosas, incluyendo varias S que nos ayuden a pluralizar palabras que nos aporten puntos importantes.
Solo analicen con cuidado el tema expuesto y seguramente les llegara al recuerdo situaciones parecidas que se les ha presentado en su historial como jugador de scrabble.
Por eso, siempre recuerden: hay que contar, contarlo todo hasta el final.
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