Como parte de un proyecto sabático planeé hacer un estudio simple sobre el tema de la suerte. Mi interés en este tema se deriva de mis experiencias como jugador de Scrabble.

Mi impresión subjetiva siempre ha sido que la suerte corre en trazos, y que uno sería sabio de reconocer cuando la suerte da la vuelta para peor.  El juego de Scrabble implica un grado de aleatoriedad que hace que el juego al menos parcialmente dependa de la suerte, a diferencia del juego de ajedrez. Esta aleatoriedad viene del componente de fichas nuevas en cada mano, y el hecho de que el jugador no tiene ningún control sobre lo que sale de la bolsa en cualquier turno dado.

Decidí ampliar mi proyecto sabático realizando una encuesta a los jugadores de Scrabble para ver cómo percibían el efecto del elemento de suerte en el juego. No tenía la intención de realizar un estudio científico riguroso, sino que simplemente estaba planeando hacer a algunos jugadores algunas preguntas sencillas, y ver lo que tenían que decir. Para mi sorpresa, terminé examinando a cien jugadores, y aunque no lo planeé de esa manera, terminé con un número igual de hombres y mujeres.

La mayoría de los jugadores vinieron de dos zonas diferentes y todos eran jugadores que o juegan en clubs organizados o simplemente son habituales de torneos oficiales. Este hecho por sí solo significa que estos jugadores son considerablemente más serios sobre el juego que el jugador de recreo casual, que juega en la sala de estar con la familia durante las reuniones de vacaciones. Los jugadores del club estudian listas de palabras con el fin de armarse de vocabulario con la que vencer a sus oponentes, y jugar con un reloj por un tiempo fijado por persona y partido. Pasar este límite de tiempo da como resultado una penalización. Esto significa que los jugadores de club generalmente están jugando un juego mucho más rápido, más intenso, usando palabras que la persona promedio no reconocería.

Entreviste a jugadores en el club y durante los torneos y me encontré uniformemente con la voluntad de cooperar. Aunque no pregunté a los jugadores por su edad, sé que el rango de edades pasó de trece a mediados de los ochenta.

Hice las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuántos años ha jugado Scrabble en serio, es decir, jugar en el club o en torneos, estudiando?
  2. ¿Cuál es su calificación actual (aproximada)?
  3. Pensando en su experiencia jugando al Scrabble, ¿cuánto le atribuye a la suerte versus habilidad (en porcentaje)?
  4. Pensando en tu vida y en las cosas que te han sucedido y en cómo se ha desarrollado esta, ¿cuánto atribuyes al azar, es decir, cosas sobre las que no tienes control?
  5. En cualquier juego de Scrabble, ¿cuánto atribuyes a la suerte frente a la habilidad?

 

Muchas personas comentaron que la pregunta sobre el azar en su vida era una pregunta interesante, y en muchos casos hacían una pausa para considerar antes de responder. Con respecto al  juego de Scrabble, un número de jugadores especificó que la respuesta que estaban dando era en el contexto de jugar contra  alguien con un nivel de habilidad similar.

No hice ningún análisis estadístico sofisticado. Eso nunca fue mi intención, ya que no tenía interés en publicar los resultados en una revista científica. Básicamente, calculé las puntuaciones medias para presentarlo en un formato descriptivo.

Decidí mirar las diferencias de género, las diferencias entre los jugadores de mayor y menor nivel y las diferencias entre los jugadores que habían jugado el juego durante muchos años en comparación con los recién llegados relativos al juego.

Diferencias de género

Había una diferencia sustancial entre los sexos cuando se trataba de la percepción de la suerte en Scrabble y en la vida. Para las mujeres  la puntuación media fue de 41% suerte en Scrabble, y  42,2% de influencia de la casualidad en sus vidas. Para los hombres las cifras comparables fueron 32,2% para la suerte en el Scrabble y 34,4% para la influencia del azar en sus vidas.

En cuanto a la influencia de la suerte en una sóla partida, la puntuación media para las mujeres fue del 45,7%, y para los hombres del 36,4%. Si bien los datos apuntan a convincentes diferencias de sexo, no apuntan hacia una explicación de estas diferencias. No afirmo tener más información sobre esto que nadie, pero uno podría hipotetizar que los hombres tienen una mayor necesidad de verse a sí mismos como controlando su destino, ya sea en un juego o en la vida, que las mujeres. Lo que me parece interesante es que estas diferencias aparecen consistentemente para las tres preguntas sobre el papel de la suerte o el azar.

Diferencias de calificación

Comparé las respuestas de las mujeres más valoradas en ELO, con las de perfil más bajo en ranking. Estos resultados fueron interesantes. Las mujeres de mayor calificación atribuyeron un porcentaje medio de 37,7 a la suerte en Scrabble, en comparación con el 35% para aquellas de menor calificación. Para una sóla partida, las mujeres de mayor calificación dijeron que el 39,1% comparado con el 37,8% de las mujeres de menor calificación, una pequeña diferencia, aunque en la misma dirección. Sin embargo, cuando se trataba del papel del azar en la vida, Con las mujeres de mayor calificación se alcanzaba una puntuación media de 28,5%, mientras las de menor, un 34%. Resulta interesante que hubiera esperado que las jugadoras más expertas atribuyeran menos a la suerte que las menos hábiles.

En el caso de los hombres, comparé también los valores más altos con los más bajos. Aquí en ambos casos, los jugadores de menor calificación atribuyeron un papel más grande a la suerte que los de mayor calificación. En Scrabble, los hombres de alto puntaje tenían un promedio de 35,7% de suerte, en comparación con el 41% de los hombres de baja calificación. Para una sola partida, las cifras comparables fueron de 40,6% para los hombres de alta calificación, en comparación con 44,1de los más bajos. En cuanto al papel del azar en la vida, los hombres de alta calificación tuvieron una puntuación media del 33%, en comparación con el 41,5% . Si bien los números de los hombres de alta calificación eran bastante comparables a los de toda la población masculina de la encuesta, los números de los hombres de baja calificación eran considerablemente más altos tanto en la suerte o factores de azar en el Scrabble como en la vida.

Al comparar las respuestas de los hombres de alta calificación con las mujeres de alta calificación, se dará cuenta de que las puntuaciones de la suerte son sistemáticamente discriminatorias para  los varones, mientras que para las mujeres hay un cambio sustancial cuando la pregunta es sobre el azar en la vida versus suerte en Scrabble .

Experiencia en el juego

Para las mujeres, comparé las puntuaciones de las mujeres que habían jugado al menos 10 años con aquellas que habían jugado tres años o menos. Las mujeres que habían jugado más tiempo puntuaron más alto en ambas preguntas : 38.8% de suerte en Scrabble comparado con 35%, y 39.3% de probabilidad en la vida comparado con 36.8%. Para una sola partida, los resultados fueron invertidos, con las mujeres que habían jugado más tiempo atribuyendo el 37.1% a la suerte, y las mujeres que habían jugado menos años atribuyendo el 40.3%. Es difícil entender esta diferencia.

Para los hombres comparé las puntuaciones de igual manera. Los jugadores menos experimentados alcanzaron una puntuación media de 39% de suerte jugando al Scrabble, en comparación con el 30,7% de los jugadores masculinos más experimentados. Para un solo juego, los resultados fueron casi idénticos para los hombres más experimentados y menos experimentados (37.9% y 37.5% respectivamente). Con respecto al azar en la vida, sin embargo, el patrón fue invertido, con los hombres más experimentados que alcanzan una cuenta media de 45.5%, comparado con 40.2% de los menos experimentados. Esta diferencia estaba en la misma dirección que las feminas.

Los resultados para los hombres tienen más sentido intuitivamente que los resultados para las mujeres, cuando se consideran años de juego. Si se supone que los hombres que han jugado mucho más tiempo son probablemente en promedio mayores que los jugadores menos experimentados, tendría sentido que después de jugar Scrabble por más de diez años, verían que su habilidad jugaba un papel más importante que la suerte, mientras que en la vida, como resultado de la supuesta sabiduría adquirida, reconocerían el efecto significativo del azar sobre cómo se desarrolla la vida de un individuo. Lo extraño es interpretar por qué este mismo patrón no es válido para las damas.

Por supuesto, las suposiciones y presunciones son peligrosas, y si yo tuviera que ampliar esta encuesta informal y hacerlo más riguroso desde el punto de vista científico, ciertamente preguntaría acerca de la edad y factorizaría eso en los resultados.

 

Pensamientos adicionales

Por supuesto, los jugadores de Scrabble pueden ser una raza aparte de las personas “normales”, y ciertamente sería interesante comparar las respuestas de estos con la pregunta sobre el papel del azar en la vida, con las respuestas de un grupo de personas con edad comparativamente mayor pero que no juegan a Scrabble. Otra pregunta que me gustaría preguntar, pero no por personal, es la cuestión de la creencia de un individuo en Dios o un poder superior. La creencia de uno sobre la influencia de la suerte o del azar, ya sea en un juego o en la vida, podría estar atada a un sistema de creencias más grande sobre cómo funciona el universo y quién está tirando de las cuerdas.

 

Dennis Fenisel

 

 

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