Es innegable que nuestro juego tiene un alto componente de azar. Algunos lo valorarán como un factor con mayor incidencia que otros, y más o menos importante que otros para el devenir de las partidas y competiciones.

Todos hemos compartido con jugadores que al ganar o perder todo lo atribuyen a la fortuna de contar con buena o mala mano, con permanentes buenos o malos atriles. Quizás nadie se libra de ello, pero hasta cierto punto, es nuestra actitud, nuestra visión más allá de la susodicha incidencia del azar la que nos define.

Un jugador venezolano contaba que poniéndonos a disputar un torneo digamos de seis rondas, veremos que el reparto de la fortuna nos dará una partida donde no te sale nada y otra donde te sale todo. Ahora bien es mucho más que probable que en el resto con un índice de incidencia más o menos favorable del azar, seremos nosotros mismos los que con nuestra actitud, entreno y conocimientos, podamos controlar la situación y volcarla hacia nuestros intereses.

Y en esto, la psicología moderna nos lleva a un interesante argumento donde reflejar las actitudes que en definitiva definen nuestra personalidad ante nuestro juego, deporte de la mente::  :

El locus de control es un tópico ampliamente usado en psicología y afecta al punto de vista de un individuo y a la manera que éste tiene de interactuar con el entorno. Julian Rotter, en 1966, propuso este, como un rasgo de personalidad en su Teoría del Aprendizaje Social.

“Si la persona percibe que el acontecimiento es contingente con su conducta o sus propias características relativamente permanentes, se ha dicho que es una creencia en el control interno”; en cambio, “cuando un refuerzo es percibido como siguiendo alguna acción personal, pero no siendo enteramente contingente con ella, es típicamente percibido, en nuestra cultura, como el resultado de la suerte, y en este sentido se ha dicho que es una creencia en el control externo”.
—Rotter, 1966

 Según la Teoría del Aprendizaje Social de Rotter, la conducta humana tiene lugar con una continua interacción entre los determinantes cognitivos, conductuales y ambientales. Por tanto, la percepción de control o no control que una persona tiene sobre los eventos que ocurren a su alrededor, son importantes para el curso de su propia vida.

El locus de control es una variable de la personalidad, relativamente estable, que representa la atribución que una persona lleva a cabo sobre si el esfuerzo que realiza es o no contingente a su conducta. Existen dos extremos del continuo: locus de control interno y locus de control externo.

El locus de control interno ocurre en caso de que un individuo perciba que el evento reforzador en concreto es contingente con su propia conducta. Es decir, que la persona percibe que lo que ha ocurrido externamente es gracias a su comportamiento y tiene control sobre las consecuencias externas. Por ejemplo, una persona con locus de control interno atribuye su felicidad a sí mismo. Si quiere ser feliz, puede trabajar en ello.

El locus de control externo sucede cuando el individuo percibe que un evento externo ha ocurrido de manera independiente a su comportamiento. Por tanto, el individuo asocia al azar, a la suerte o al destino, el acontecimiento que ha ocurrido. Por ejemplo, una persona con locus de control externo atribuye su felicidad a otra persona o a la situación.

A estas alturas, el lector puede haber interpretado que tiene que ver todo esto con el scrabble. El concepto de lo expuesto es importante, ya que de esta pasta se forja un jugador. Si este piensa que lo que ocurra en la partida o en su desempeño en los torneos no depende de él, es posible que no actúe para cambiarlo. Por ejemplo, si piensa que no tiene control sobre su desempeño y el azar es el rey absoluto de sus éxitos y sus fracasos en los tableros, es posible que no haga nada para cambiarlo, ni siquiera estudiar un poco más, mejorar su estrategia, practicar sus finales, su administración de atril o la infinidad de variantes que pueden incidir en mejorar como jugador.

En cambio, si una persona piensa que su actitud será importante para oponerla y contrarrestar el azar que el juego impone, es posible que esté motivado para cambiar el panorama e, incluso, pueda salir subir peldaños y escalones en su nivel de juego..

La sensación de no poder controlar el devenir de su participación en una competición o en la temporada, genera frecuentemente un estado de paralización que inhabilita a las personas para alcanzar las metas propuestas.

El locus de control interno también es un aspecto importante para el desarrollo personal ya que una persona con locus de control interno cree en sus posibilidades frente a lo que ocurre externamente y sabe que esforzándose al máximo llegará lejos.

En definitiva es muy probable que las personas, los jugadores con locus de control interno se muestren propensos a tomar responsabilidades, ser menos influenciables, rendir más si confian en sus posibilidades, tener un mayor sentimiento de autoeficacia o autoconfianza, mostrar seguridad en los retos y llegar por ende más fácilmente al éxito. Y que quede claro que este éxito es un fin concreto para cada escrabblista… bien puede ser campeón, optar a luchar por podios, obtener buenas clasificaciones o simplemente disfrutar de las partidas y los torneos.

Pero para aquellos con locus de control externo los resultados son diferentes ya que parten de atribuir a la suerte y a las circunstancias tanto éxitos como derrotas y nunca creeran en sus posibilidades y menos en poder cambiar estas.

Una jugadora venezolana encontró la fórmula con las enseñanzas de su mentor en el juego:

En la villa del Scrabble hay de todo…Hay jugadores nuevos que de entrada son campeones, para mí, esos son los que nacen con un tablero y una bolsita debajo del brazo. Hay otros, que cómo yo, nos cuesta más y debemos empezar desde cero. Mi recomendación sin importar de cuál de los dos tipos sean, es que aunque sean competitivos traten de buscarle el lado divertido a la disciplina. Si quieren ser de los mejores y estar en el podio como campeones, deben estudiar muchísimo y jugar todos los días (en vivo y en línea). Éste juego es 50% suerte y el otro 50% se distribuye entre estudio y estrategia. Busquen reforzar sus habilidades y debilidades. Y, ante todo conservar una buena actitud. Porque en el Scrabble como para otras tantas cosas de la vida, la actitud es determinante.

 

 

 

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