Resulta un silogismo decir que en scrabble gana el que haga más puntos, que hay que tener un amplio repertorio de vocabulario, ser estratégico y contar obviamente con la generosidad de la bolsa en cuanto a las letras que sacamos por azar. Pero un tema que gusta a muchos expertos de este juego gramática es el siguiente: ¿qué es lo más adecuado: jugar cerrado o abriendo campo constantemente? Las opiniones podrían ser diversas dependiendo del tipo de jugador.

Los estilos de juego varían. Hay jugadores que apuestan a una ofensiva constante y no les importa dejar boquetes abiertos al oponente; otros juegan cerrado y no abren campo a no ser que sea para colocar un bonus o que estén debajo en el marcador. Por lo regular soy de los que me uno a lo último.

 A mi juicio en scrabble es imperdonable echar a perder una buena ventaja producto de desaciertos estratégicos.

Cuando el juego está bien adulto debe hacerse todo lo posible por conservar una gran ventaja. ¿Cómo? No creándole probabilidades de recuperación al adversario. En pocas palabras, jugando mayormente a campo cerrado.

Lo ideal en situaciones así es comenzar a contar las letras colocadas en el tablero (sobre todo las vocales y las consonantes de alto valor numérico) y tomar en cuenta las que faltan, las cuales pueden estar en la bolsa y algunas en el atril del rival.

Pero hay un dilema que debemos también plantearnos:

Si tenemos una ficha de amplio valor numérico como la J8, LL8, RR8, Ñ8, X8 o Z10 y podemos colocarla en una casilla de doble o triple (de letra) en combinación con otra vocal para formación de dos vocablos cruzados, pero a sabiendas de que podríamos dejar un huequito abierto al oponente para reformar en una de las dos formaciones y hasta poner un bonus ¿qué haríamos entonces? ¿Apostaríamos a ganar esos puntos o declinamos la formación?

En mi opinión prefiero aprovechar las fichas de grandes valores numéricos antes que me las aproveche el adversario. En el ejemplo anterior actuaría de la siguiente manera: Si el juego está en la recta final y con amplia ventaja para mí, hago la formación doble cruzada, pero si es muy prematuro y aunque me halle ganando por más de 180 puntos, simplemente aprovecho la letra de gran valor a medias, es decir, la coloco en la casilla de premio pero no la cruzo con otra vocal, o sea, que si para cubrirme las espaldas tengo que hacer 27 puntos en vez de 54, pues prefiero sumar solo los 27 y dejar el campo cerrado a mi apreciado rival.

Muchos jugadores suelen jugar abierto naturalmente porque ese estilo de juego deja posibilidades de realizar bonus por diferentes flancos, pero del mismo modo se las está dejando al opositor. Otros confían ciegamente en su amplio repertorio de vocabulario para apabullar al contrario.

Hay que decir también que jugar cerrado en exceso puede tener en un efecto bumerang, pues así como tapamos huecos para que nuestro oponente no tenga la posibilidad de bonificar, de la misma manera tampoco la tendremos nosotros. Y si dicho oponente tuvo luego la suerte de escoger de la bolsa la mayoría de letras de valores numéricos altos y aprovecharlas al máximo, en formaciones cruzadas de muchos puntos, nuestro precio final podría ser una eventual derrota.

Finalmente sugeriría buscar un punto de equilibrio: jugar cerrado cuando hay que apretar la muñeca, pero abierto cuando nos puede beneficiar sin tener mucho que perder.

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